LA PAZ ES FRUTO DE LA JUSTICIA
En un mundo instituido por el nuevo orden y el pensamiento único
circula antes y llegan más lejos las voces políticamente correctas de la pacificación que el clamor de justicia.
Así, en nombre de la Paz Mundial se interrumpe y cajonea el Juicio de Nüremberg,
en nombre de la pacificación se golpearon tantos gobiernos en latinoamérica.
Los que creyeron que gracias a la bomba atómica se paró la Guerra Mundial pecaron de muy ingenuos. La Era Nuclear resulto cada vez menos pacífica y más mortal.
En nombre de la pacificación argentina firma Alfonsín Punto Final y Obediencia Debida y firma Menem Indulto.
No habrá paz en el Líbano ni en el mundo con proclamar NI VENCEDORES NI VENCIDOS y cubrir la retirada impune de los genocidas de los ochenta, de los noventa y de hoy.
Los Milosevic y los Suárez Mason y los Hitler y los Pbierke, los Powells, los Runsfeld, Rockefeller y los Domingo Cavallo se mueren antes de llegar a los tribunales de justicia.
Justicia demorada es injusticia instituida.
Es fácil llorar sobre las ruinas, sobre el cadáver del niño reventado por la bomba.
Es fácil llorar sobre seis millones de judíos exterminados o sobre treinta mil argentinos desaparecidos.
¿Diez mil años de historia humana son veinte mil años de guerra santa ?
¿PAZ O JUSTICIA?
La paz responsable será consecuencia de la justicia responsable o no será.
Una justicia que condena a Scilingo, al Turco Julián en el 2006 por crímenes cometidos en 1977 ¿juzgará a Ariel Sharón y a los Bush padre e hijo, y a todos los limpiadores étnicos de hoy, dentro de treinta años?
Dentro de diez años tal vez ya no haya Hilburton ni Medio Oriente ni Naciones Unidas ni humanidad.
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Rubén